El exterior también debía invitar a quedarse
Un porche no debería ser únicamente un espacio de paso o un lugar donde colocar mobiliario de exterior. Debería convertirse en una extensión natural de la vivienda.
Esa fue la decisión que dio forma a este proyecto.
El objetivo no era recrear el estilo Palm Springs. Era capturar aquello que hace tan especiales esos espacios: la sensación de desconectar, disfrutar sin prisas y querer pasar más tiempo al aire libre.
A partir de esa idea, cada elección tuvo un propósito.
La vegetación se diseñó para crear un pequeño oasis que aportara privacidad y frescura. El mobiliario combina piezas atemporales con otras más escultóricas para aportar personalidad sin perder comodidad. La paleta cromática introduce el optimismo y la vitalidad propios del estilo Palm Springs, pero adaptados a un espacio pensado para disfrutarse todos los días, no solo para fotografiarse.
La iluminación prolonga el uso del porche cuando cae la tarde, transformando el ambiente sin perder la calidez que define todo el proyecto.
El resultado es un espacio que invita a cambiar de rutina. Un lugar donde desayunar, leer, conversar o simplemente detenerse unos minutos. Porque el verdadero lujo no consiste en tener más metros, sino en crear espacios que apetezca vivir.








