Una casa no debería parecer un catálogo
Hay viviendas perfectamente decoradas que, sin embargo, no cuentan absolutamente nada sobre las personas que viven en ellas.
Ese era el punto de partida de este proyecto.
La propietaria es una persona creativa, apasionada por el diseño y coleccionista de piezas contemporáneas e históricas. Su casa debía ser una prolongación de esa forma de entender el mundo, no una sucesión de tendencias pasajeras.
Por eso, antes de elegir un solo color o una pieza de mobiliario, había una decisión mucho más importante: conseguir que la vivienda reflejara su personalidad.
El verde monocromático no nace de una moda. Se convierte en el hilo conductor que permite dar protagonismo a las obras, a las piezas de diseño y a los objetos que forman parte de la historia de sus propietarios. Cada elemento encuentra su lugar sin competir con los demás, creando un conjunto con carácter, equilibrio y profundidad.
La mezcla entre mobiliario contemporáneo, referencias Art Nouveau y objetos de diferentes épocas responde a una misma idea: igual que nuestra personalidad se construye con experiencias, una vivienda también puede construirse a partir de recuerdos, viajes, aprendizajes y piezas que tienen un significado.
El resultado es un salón pensado para compartir. Un espacio donde las conversaciones nacen de los objetos que lo habitan, donde cada detalle despierta curiosidad y donde la estética no busca impresionar, sino representar con honestidad a quienes viven allí.
Porque una casa no debería parecer un catálogo.
Debería parecerse a ti.








