Descansar también se diseña.
Cuando una vivienda es pequeña, muchas personas piensan que tendrán que renunciar a la comodidad.
En este proyecto queríamos demostrar justo lo contrario.
El objetivo no era llenar el apartamento de muebles multifuncionales, sino conseguir que cada metro cuadrado trabajara a favor de quien lo habitara.
Cada decisión respondía a esa idea.
El almacenamiento se integró para liberar espacio visual. El mobiliario podía adaptarse a diferentes momentos del día sin perder calidad estética. La terraza pasó a formar parte de la vivienda, ampliando la sensación de espacio más allá de los límites interiores.
El amarillo no se eligió por su relación con el Mediterráneo, sino porque ayudaba a transmitir la energía y la vitalidad que buscábamos en una vivienda pensada para disfrutar del tiempo libre.
El resultado demuestra que el tamaño de una vivienda no determina cómo se vive.
Lo hacen las decisiones que se toman al diseñarla.








